Publicado el 13.01.2015

Barbarie y venganza

El atentado terrorista en París contra Charlie Hebdo, hace pocos días, promete tempestades. Es cuestión de memoria: Oslo, 22 de julio de 2011. Un auto bomba estalla en el centro de la capital noruega, en instalaciones gubernamentales, matando a ocho personas.

El mismo día, en la isla de Utoya, un sujeto armado liquida a tiros a 69 jóvenes de las juventudes laboristas que participan en un campamento. Saldo: 77 muertos en escasas horas. El asesino no es un pobre lunático.

Es Anders Behring Breivik, un hombre resuelto a combatir el multiculturalismo y la amenaza de islamizar Europa. Ha matado a los “traidores” que, en su visión, han abierto las puertas a los hijos de Alá con sus “políticas tolerantes”.

Así lo explica él mismo en su manifiesto “2083: A european declaration of independence”. Las 12 víctimas fatales del mortífero ataque en Francia no son un registro estadístico aislado, como tampoco lo fueron las de Madrid en 2004 y las de Londres en 2005. No son solo los desafortunados caídos en un mal día de enero, sino también el argumento de un movimiento ideológico que crece con peligrosa rapidez y pasmoso éxito.

Son la motivación de los Anders Behring Breivik y de algunos políticos que, aprovechando el miedo, la rabia y la consternación, ganan cada vez más espacios y simpatías. La infame barbarie islámica está alimentando a la bestia de la venganza. De explotar, su furia azotará a las comunidades musulmanas… y hará temblar los cimientos culturales de libertad, paz y convivencia en Europa.

Fuente: Pulso

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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"La libertad no se pierde por
quienes se esmeran en atacarla, sino por quienes
no son capaces de defenderla"

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