Banco Central

Señor Director:
Disiento radicalmente con esta frase de José De Gregorio publicada en su diario días atrás: ‘La confianza en el correcto funcionamiento de instituciones autónomas no debiera depender de restricciones mecánicas’. Es obvio que esta frase depende de qué restricciones; pero autónomas las instituciones o no, el mero esbozo de la idea de ‘confiemos en nuestras autoridades’ es algo simplemente insostenible. Teórica y empíricamente.

No hay para qué ejemplificar institución por institución lo ocurrido en nuestros últimos diez años. Las restricciones, mecánicas -y generales-, son necesarias y virtuosas. Ahora, para el caso puntual del Banco Central, los consejeros a los que él se refiere -y con razón- como incorruptibles, independientes y autónomos, son los consejeros pasados y actuales, pero acá la preocupación principal no es respecto de ellos, sino de los futuros.

Sin siquiera mencionar la crisis institucional y política que vivimos, en la que ni siquiera nuestras autoridades respetan las reglas ni discuten racionalmente entre ellos, vale la pena darse cuenta de que si antes eran Mario Marcel y Rodrigo Vergara los consejeros propuestos por los políticos -y ojo, me refiero incluso solo a propuestos-, eso era, en gran medida, porque sus herramientas políticas iban a estar extremadamente restringidas.

Que aparezcan chanchos es difícil, es cierto, pero no hay para qué empezar a repartir afrecho

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