Axel Kaiser en LUN: «El triunfo del rechazo fue una muy buena señal»

Entrevista hecha por LUN a Axel Kaiser, presidente del directorio FPP. Publicada el 27 de noviembre de 2022.

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El abogado Axel Kaiser trabaja en un centro de estudios vinculado a la derecha, la Fundación para el Progreso (FPP), pero no le gusta que lo encasillen en derecha o izquierda. «Soy liberal, un liberal en la tradición clásica o moderna», se define.

Abogado de la Universidad Diego Portales, master en Derecho en la universidad alemana de Heidelberg y doctorado en Estudios Americanos de la misma universidad, su libro «El economista callejero» (ediciones El Mercurio, 2021) lleva meses en el primer lugar de ventas de libros de no ficción.

En esta entrevista, Kaiser realiza un pormenorizado análisis de la situación del país, el gobierno y la oposición y es categórico respecto a su opinión sobre el actual mandatario: «Gabriel Boric no reúne las cualidades que necesitamos para estos tiempos tan duros y lo ha dejado en evidencia».

— ¿Usted vota por la derecha o la izquierda?

— «Voto por el candidato que tenga propuestas que nos acerquen más a la libertad individual. No estoy alineado con ningún partido político, no milito ni soy miembro de ninguna red política. Lo que me interesa es la libertad individual.

¿Cómo considera la situación del país?

— El país está en un proceso de decadencia que es irreversible por las próximas décadas.

— ¿Por qué irreversible?

— Porque las instituciones más importantes del país están viviendo un problema estructural con una economía política que pasó de ser un modelo de riqueza y oportunidades a uno redistributivo que está capturado por distintos grupos de interés y de presión. Eso va a ser muy difícil de revertir porque hay grupos de interés enquistados en el sistema.

— ¿Quiénes están enquistados?

— La clase política es el mejor ejemplo, una clase política que no está dispuesta a renunciar al control sobre el aparato público para colocar sus redes de poder, amistades o parientes.

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Nueva política

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Pero en la última elección hubo un cambio importante de rostros en el sistema político, entraron nuevas generaciones, partidos y colectividades.

— Pero siguen predominando las mismas ideologías y tendencias.

Pero el Frente Amplio es una coalición nueva, con caras nuevas.

— El Frente Amplio no es nada nuevo, es el clásico populismo de los 60, un poco edulcorado y con caras nuevas. Lo que ellos plantean no tiene ninguna novedad, postulan un Estado interventor, controlador de la economía, todo muy trasnochado. Aquí lo que hay es una continuidad.

¿Continuidad de qué?

— Continuidad institucional y de profundización de dinámicas económicas, sociales, de políticas públicas y de lógica de grupos de interés que capturan el aparato estatal. El mejor ejemplo de las consecuencias de esta política es Argentina, que lleva 80 años de peronismo y, básicamente, de corrupción institucional.

— Chile es distinto a Argentina. ¿O no?

— Por ahora. La tendencia en que está Chile es la misma de Argentina y lo puedes ver en los indicadores de productividad, pérdida de libertad económica, pérdida de puestos entre países atractivos para la inversión en el mundo. Chile puede terminar siendo un caso como Argentina, un país quebrado y con crisis fiscal.

En el índice de libertad económica del Fraser Institute, la diferencia entre Chile y Argentina es brutal (Chile está en el puesto 33 y Argentina en el puesto 161, de un total de 165 países).

— Sí, pero hay que ver la tendencia. Hay que hacerse la pregunta: ¿qué pasa si seguimos en esa tendencia por 10 o 15 años más?

¿Podemos llegar a ser Argentina?

— Venezuela era el país con más libertad económica, junto a Costa Rica, el año 75, y mira donde está hoy (es el último país en libertad económica, según el Fraser Institute). Después de los noventa, Venezuela no pudo frenar el deterioro y terminó en una catástrofe. El tema no es la foto del momento, el tema es la película, la trayectoria. El proceso de decadencia chilena no se va a frenar en los próximos 10 o 20 años.

— ¿Imposible detenerlo?

— Es muy improbable, no digo que sea totalmente imposible. Es muy improbable.

¿Chile puede transformarse en una Argentina?

— Ese es el peor escenario. Si hubiéramos aprobado la nueva Constitución ese escenario era factible. Lo que sí es seguro es que vamos a terminar mucho más parecido a Argentina,

¿Qué es ser parecido a Argentina?

— Tener más pobreza, mayor desequilibrio fiscal, caos público, una moneda más depreciada, sin incremento de la productividad, con menos libertad económica, menos inversión, menos empleos y peores salarios. Vamos en esa dirección, espero no al nivel extremo en que está Argentina. Creo que nos vamos a hundir en la mediocridad latinoamericana, de eso no nos vamos a poder escapar.

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Boric y la derecha

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¿Cuál es su opinión del Presidente Gabriel Boric?

— «Gabriel Boric no reúne las cualidades que necesitamos para estos tiempos tan duros y lo ha dejado en evidencia. Creo que por eso se ha generado un rechazo tan alto a su figura al poco tiempo de iniciado su gobierno. No creo que sea una persona empecinada en hacerle daño a Chile, pero indudablemente está equivocado en su filosofía y está rodeado de personas a las que no les importa el costo de imponer su ideología.

Algunos lo critican por amarillo, por tener una tendencia más centrista.

— Él tiene algunas dudas respecto a qué curso seguir, lo que me parece sano, pero no tiene el liderazgo para imponerse, reordenar el país y llevarlo por un camino socialdemócrata constructivo.

¿No es socialdemócrata?

— Ellos no son socialdemócratas, Boric tal vez es lo más socialdemócrata dentro del gobierno. Mucho más que el Partido Comunista, no me cabe duda, no es un socialdemócrata a la europea. Es parte de la izquierda tradicional de América Latina. A Boric le va a ir muy mal, él no es una persona que pueda sacar adelante el país. Los próximos años van a ser más difíciles que el 2022, Yo anticipé que no le iba a ir bien como presidente, no era difícil anticiparlo.

¿Cuáles son los indicadores de que le está yendo mal al gobierno?

— Le está yendo mal en popularidad, orden público, delincuencia. Ala economía le está yendo muy mal y creo que le va air mucho peor.

¿Cómo evalúa la actuación de la oposición?

— La derecha ha cumplido un papel poco efectivo en plantear un modelo alternativo al del gobierno. No saben defender bien sus ideas y principios, han sido muy entreguistas en el proceso constitucional post Rechazo. Hay algunos miembros de la centro derecha que son más firmes, pero les cuesta mucho capitalizar victorias.

¿Por qué?

— La derecha tiene ese complejo de tener que agradarle a la izquierda todo el tiempo. Eso no está bien. La derecha no ha estado a la altura del desafío que tiene Chile y también es parte responsable del desastre en que estamos, El gobierno de Sebastián Piñera no fue ningún ejemplo.

— ¿Ninguno?

— No hizo nada serio para controlar la delincuencia, el orden público, el terrorismo en el sur se desató durante su gobierno. No hicieron reformas para mejorar la productividad de la economía. Hay que ser justo y decir que fue en parte porque no tuvo las mayorías parlamentarias. Faltó agresividad en imponer una agenda propia alternativa a la de la oposición. La decadencia chilena en los últimos 20 años no es solo responsabilidad del gobierno de Boric.

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Plebiscito

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¿El hecho de que el 62% de la población apoyara el Rechazo no lo tranquiliza?

— Cuando se lo planteas a las personas de manera clara, nadie quiere ese camino. El problema es cuando el discurso instala conceptos que son muy populares y que apelan a justicia social, redistribución, derechos sociales garantizados. Son muy atractivos, pero cuando se institucionalizan destruyen los incentivos para la creación de riqueza y la mejora de los salarios para los más vulnerables.

¿Cuándo comenzó todo este proceso?

— Son conceptos que se institucionalizaron en el segundo gobierno de Michelle Bachelet e incluso desde antes. Se puede arruinar un país en nombre de las buenas intenciones.

¿La gente puede caer en esas buenas intenciones?

— A la gente no le dicen que dar más derechos sociales implica endeudarnos y crear un desajuste que van a tener que pagar más adelante. Los políticos comprometen esos derechos sociales para ser elegidos, pero los costos los vamos a pagar los demás.

¿Pero el resultado del plebiscito no demostraría que la gente no cayó en esa tentación por los derechos sociales?

— El triunfo del Rechazo fue una muy buena señal porque estaba en juego la subsistencia de la República y de la democracia. Demostró que la gente no quiso un experimento tan extremo, pero eso no significa que vaya a haber un clamor popular transversal por achicar el tamaño del Estado, aumentar la libertad económica, atraer inversión extranjera, bajar el gasto, disminuir los impuestos y reducir los subsidios que da el Estado.

¿Cuál es su opinión de este gobierno?

— Es un gobierno de gente muy inepta, sin capacidades para conducir el país y con las peores ideas posibles, ideas que son absolutamente fracasadas, superadas, colectivistas, estatistas, intervencionistas, que tiene al Partido Comunista en el gobierno. El comunismo es el ejemplo del fracaso máximo en política económica que se conozca en la historia. Este gobierno no tiene ninguna posibilidad de que le vaya bien.

¿Ninguna posibilidad?

— Lo dije antes de que salieran elegidos. El gran problema son sus ideas que están muy mal enfocadas, con una visión ideológica completamente equivocada de realidad, lo vemos en los proyectos que han enviado al Congreso: reforma tributaria, reforma de pensiones. Hay economistas de centro izquierda que están criticando estas propuestas. Vittorio Corbo, que es bien neutral, ha sido muy crítico con la reforma de pensiones.


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«El sistema de AFP, en términos generales, ha funcionado bien»

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¿Qué opina de la reforma tributaria propuesta por el gobierno, de la que han destacado que reduce el impuesto a las empresas?

— Es un reconocimiento de que no puedes subirles los impuestos infinitamente a las empresas si quieres que sigan invirtiendo y creando riqueza. Sin embargo, hay que tener en cuenta que es marginal la baja.

¿Y cuál es su opinión de la reforma tributaria?

— Los análisis de economistas nacionales han destacado que la reforma está muy mal inspirada, que va a desincentivar la inversión y tiene una desintegración del sistema, Es muy cuestionable cómo está planteada, sin embargo, no sé si tienen el capital político en el Congreso para aprobarla. Es probable que cambie mucho y tendremos que ver en qué queda. No estamos avanzando en la dirección correcta.

¿Cuál es la dirección correcta?

— A mí me gustaría ver una reforma tributaria que bajara sustancialmente los impuestos, redujera el gasto y estableciera parámetros para asegurar la inversión nacional e internacional que necesitamos desesperadamente para que la gente encuentre empleo y tenga mejores ingresos.

¿Cuál es su opinión respecto a la tan esperada reforma de pensiones?

— Suscribo lo que dicen economistas como Vittorio Corbo, coincido en que no debe haber otro ente administrador además de las AFP y que parte del 6% adicional no debería ir a un fondo colectivo. Es importante que la gente pueda ahorrar en su cuenta de capitalización individual la parte que se cobrará adicionalmente para su cotización mensual. Todas estas cosas son muy relevantes y el sistema de AFP, en términos generales, ha funcionado bien.

Pero hay varios problemas que pretende resolver la reforma.

— «Entiendo que es un gran tema las pensiones bajas, por las lagunas previsionales y los problemas que hay por la informalidad del trabajo, que el sistema no ha podido arreglar.

¿Cómo se podrían arreglar?

— «Puede hacerse a través de la Pensión Garantizada Universal (PGU). Idealmente, estos problemas del sistema deberían financiarse con impuestos generales y no con impuestos al trabajo, porque eso es el aumento en las cotizaciones del 6%, Eso solo desincentiva las contrataciones en el mercado del trabajo y terminas creando más informalidad.

— ¿Cree que el problema de las lagunas previsionales debe resolverse con impuestos?

— Así funciona hoy día, hay que ver técnicamente cuál es la mejor manera para cubrir esos gastos, pero lo ideal es que todo lo que las personas pagan de su bolsillo, de su sueldo, sea para su propia Jubilación

¿Estuvo de acuerdo con cambiar la Constitución?

— No, voté Rechazo en el plebiscito de entrada porque entendía que el proyecto de cambio constitucional era refundacional e iba a terminar en un fracaso, tal como terminó. Afortunadamente, la gente votó en contra cuando se dio cuenta del desastre que era.

— ¿Usted se quedaría con la Constitución actual?

— Sí, pero no tengo problema con que se reforme la Constitución o incluso que se haga otra, siempre y cuando sea una buena Constitución. El problema de hacer una nueva Constitución es que sería una pérdida de tiempo y desviaría la atención de los problemas que realmente tiene la gente. Una nueva Constitución no te va a arreglar la delincuencia, el orden público, el terrorismo o atraer nuevas inversiones a Chile

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Publicación en LUN aquí

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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"La libertad no se pierde por
quienes se esmeran en atacarla, sino por quienes
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