Asignaciones parlamentarias

A propósito de la discusión respecto a la rebaja de las dietas parlamentarias, el diputado Luciano Cruz-Coke, en su alocución del día 5 de mayo en el Congreso, puso en la mesa un problema que se mantiene por años en las sombras: el uso inadecuado de recursos destinados a la función legislativa.

¿Cómo no recordar al ahora exsenador socialista Jaime Naranjo cuando olvidó, en plena entrevista, que la secretaria que tenía contratada también era su esposa?

Así, tal como planteó el diputado de Evópoli, no se saca nada con discutir la rebaja de la dieta parlamentaria sin abordar el problema de las asignaciones y su correcta utilización. Es decir, sin abordar los incentivos que favorecen el clientelismo y la caza de rentas al interior del Congreso.

El clientelismo, camuflado tras asesorías y asignaciones, conlleva una captura de recursos que va en desmedro de la correcta función legislativa y se ha traducido en hechos concretos como proyectos de ley copiados de sitios como Wikipedia, pagos millonarios a asesores por imprimir documentos sacados de internet, o pagos por “asesoría” a enamorados.

Es decir, se traduce en una función parlamentaria deficiente y desenfocada, más destinada a la próxima reelección o pagar favores, que a legislar de forma seria y responsable en nombre de la ciudadanía.

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