AFP: Cría cuervos

La discusión acerca del sistema previsional llegó para quedarse. De hecho, no sería de extrañar que sea uno de los ejes alrededor del cual se ordenen los debates de las próximas elecciones presidenciales. Es por lo mismo que es interesante compararlo con la historia reciente del debate educacional. Este canalizó, por no decir instrumentalizó, desde 2011 en adelante, a diferentes sentimientos y/o ideales: frustraciones, incomprensiones, simples oposiciones al gobierno y algunos genuinos ideales altruistas.
 
Así, dada la confluencia de tan diversas “sensibilidades”, el debate y su bandera de lucha más representativa, la gratuidad, obtuvo un apoyo mayoritario en los líderes opositores al gobierno de la época. Se vio como una oportunidad y, sin un ápice de reflexión, tanto importantes rectores como políticos abrazaron las ideas del movimiento estudiantil. Sin embargo, hoy, ya calmados los ánimos y con las reformas a medio camino —principalmente la relativa a la educación superior—, han sido varios, sino la mayoría de los líderes, rectores y políticos quienes se han opuesto a la reforma. Y no ha sido con argumentos nuevos, sino que con los mismos de quienes en un principio insistieron, por ejemplo, en que la gratuidad era regresiva y no focalizaba los recursos en quienes más los necesitaban: los niños, como los preescolares y del Sename. Es decir, ahora, con los cuervos ya sacando los ojos, están todos arrepentidos del caldo que cultivaron. En esto, el ex rector de la Universidad de Chile Víctor Pérez se podría considerar el adalid: son innumerables sus cartas a diferentes medios oponiéndose a la reforma, siendo que apoyó sin matiz alguno las reivindicaciones del movimiento estudiantil durante la época en que fue rector.
 
Es de esperar entonces que ahora nuestros líderes se comporten a la altura de sus investiduras, dejen de ser políticamente correctos y eviten el populismo. La discusión previsional es compleja y debe ser tomada con responsabilidad. Además de medidas simples como aumentar la tasa de cotización, extender la edad de jubilación y fortalecer el sistema mixto —parte importante de la solución—, se debería cambiar la retórica de que uno u otro sistema otorgará pensiones maravillosas, y sincerar que, si es que se quiere mantener el mismo sueldo real como pensión, es necesario ahorrar más.
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Las opiniones expresadas en la presente columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.

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