Adiós a las armas

«Balconazos» es un peruanismo que nació de las exaltadas elocuciones que hacía Alan García desde su balcón presidencial. En México, el presidente AMLO, tan celebrado y admirado por el Presidente Boric, creó el suyo: «Mañaneras»: se aparece todas las mañanas en televisión —sí, todas— difamando, tergiversando datos y atacando a la prensa. A esta última la ha atacado como lo hacen todos: defendiendo la libre expresión. Lo mismo que han hecho sus compinches de otros países: en nombre de la democracia, la han destruido. El presidente Boric, en su discurso del 1 de junio, ya partió diciendo que quería «proteger a periodistas y trabajadores de las comunicaciones» y que buscaría «pluralidad» en los medios. Así parten, esperemos no siga.  

Después de esa cuenta presidencial, en la noche, hizo su primera cadena nacional por televisión, ojalá, eso sí, no tengamos que bautizarlas —y menos de «mañaneras», chilenismo equívoco y nada de republicano—. Ahí articuló una literaria puesta en escena, con retratos de Gabriela Mistral y Manuel Rodriguez a sus espaldas y libros amontonados. Televidentes emocionados. Nadie se emocionaba cuando aparecía Enrique Lihn a las espaldas de un ministro de Economía de Piñera dando entrevistas espontáneas, pero, claro, no era de izquierda, era de los criminales que defendían los Estados de Excepción. Boric anunció que quiere prohibir las armas. Empezará con lo mismo: quien se oponga a su idea será un criminal, un asesino y un «neoliberal». Un chiste, es como si las metralletas que andan desparramadas por la Cordillera de Nahuelbuta no estuviesen prohibidas. Giorgio dijo que el mundo alrededor de los narcos iría en procesión a entregarlas. Quizás también cree que Llaitul tiene el permiso para portar armas al día. Tierno igual.  

“Boric anunció que quiere prohibir las armas. Empezará con lo mismo: quien se oponga a su idea será un criminal, un asesino y un «neoliberal». Un chiste, es como si las metralletas que andan desparramadas por la Cordillera de Nahuelbuta no estuviesen prohibidas.”

Una de las parejas de Lihn, Claudia Donoso, fue protagonista de la estudiada escena televisiva de Boric, ya que un libro de entrevistas que le hizo a Stella Diaz Varín brillaba fluorescente a la derecha del presidente —y uno de Lihn también—. En ese libro conversan cómplices las dos amigas y Stella relata su vida rebelde, comunista, casera, bohemia, marginada, anárquica y naturalista. Boric citó un poema al que ahí se alude, pero ahí Stella, además de atacar y burlarse a cada rato de Gonzalez Videla, su viejo conocido, también relata un Chile que ya no existe, pobre, sin oportunidades, segregado y clubes de hombres desde adonde se manejaba una región, la de Stella, Coquimbo, y el país —el Club de la Unión, que no se nombra, en desmedro del más bohemio bar del frente—. Ojalá Boric haya leído eso también. Citó además a Elvira Hernández, sin su libro al lado, diciendo que éramos simples aves de paso. Ojalá no olvide a los que ya han pasado —y él tanto ha alabado—, pero solo desastres humanos —y naturales— han dejado. Su elocución la cerraron con una melodiosa Tenca, pájaro endémico y residente, cantando.  

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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"La libertad no se pierde por
quienes se esmeran en atacarla, sino por quienes
no son capaces de defenderla"

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