Acuerdos fundamentales

Señor Director:

El escenario abierto por el resultado del plebiscito del 25 de octubre exige que aquellas personas e instituciones identificadas con el centro y la derecha política se esfuercen por encontrar puntos comunes de cara a la discusión constitucional, especialmente considerando la fragmentación ideológica de las distintas izquierdas. Por este motivo, los aquí firmantes nos comprometemos a promover, con ánimo de unidad y colaboración, algunos principios e ideas básicas para el bien del país.

Un elemento insoslayable es que el Estado está al servicio de la persona y la sociedad civil, y no al revés. Por lo tanto, su preocupación medular siempre debe ser respetar la dignidad y libertad personal, reconocer la diversidad social y auxiliar oportunamente tanto a los ciudadanos como a sus asociaciones. Para concretar estos propósitos, hoy es crucial instalar la modernización del Estado como eje del proceso constituyente.

Al precisar la orientación del aparato estatal y la necesidad de su reforma, buscamos favorecer la libre cooperación entre las personas y las agrupaciones intermedias, las virtudes del pluralismo social y de una sana competencia, y la indispensable participación de la sociedad civil en la provisión de bienes públicos. Solo así se abren espacios para la expresión de una sociedad robusta, que contribuya activamente a la realización material, cultural y espiritual de todos los ciudadanos. Asimismo, la modernización del Estado persigue ofrecer a las personas un trato digno y mejores herramientas que, junto a la asociación con otros, les permitan ser protagonistas de su propio destino.

Estas y otras ideas fundamentales forman parte de un consenso que hemos consolidado a través de los años en democracia. Los avances alcanzados ayudan a explicar los éxitos cosechados en las últimas tres décadas, pero aún quedan muchas tareas pendientes. El desafío de la hora presente consiste en adaptar esos principios e ideales a las exigencias del mundo actual, para responder adecuadamente a las demandas del Chile postransición. Para lograrlo, sin embargo, también es esencial superar el clima de violencia e intolerancia, que erosiona las condiciones elementales del diálogo democrático. Solo en paz podremos articular los acuerdos que requiere el país.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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"La libertad no se pierde por
quienes se esmeran en atacarla, sino por quienes
no son capaces de defenderla"

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