Sascha Hannig

Sascha Hannig

Coordinadora de Proyectos del equipo de Relaciones Internacionales de la Fundación para el Progreso. Periodista, minor en historia y economía de Oriente, candidata a Magíster de la Universidad Adolfo Ibáñez y Alumni de la Universidad el Cato 2013. Fue presidenta de la Federación de Estudiantes de la UAI (2016) y colaboradora en El Mercurio. Ha publicado novelas de ficción (2010, 2012, 2015) y artículos académicos en análisis internacional.

Opiniones

Más allá del futuro del trabajo

Millones de empleos están desapareciendo o van rumbo a desaparecer. El cambio nos obligará repensar la educación y el rol del ser humano en la sociedad.

El trabajo del señor Xu

China vende su ‘modelo alternativo’ de desarrollo, que implica el control total del partido, donde la armonía se traduce como sumisión absoluta.

Chips neuronales: cómo ganarle a la Inteligencia Artificial

En un futuro cercano, usted podrá (o deberá) tomar la decisión de implantarse un chip en el cerebro. Con dicha interfaz, podremos comunicarnos con las máquinas, y tener toda la información de nuestro complejo sistema neuronal dentro de una simple app. Aunque suene a película de ciencia ficción, ya es parte de la realidad. O al menos, lo será dentro de un plazo de cinco años.

El Gobierno y el autoritarismo chino: ¿una relación de complicidad?

Si bien el sistema chino es funcional, es necesario entender que, desde la libertad de prensa hasta incluso algunas áreas económicas, siguen limitándose sistemáticamente los derechos de los ciudadanos, y es una influencia que se ha difundido al mundo.

Guaidó no improvisa

Cada dicho, cada aparición, cada tuit ha sido pensado con cautela. Y toda esta exposición,…

Superbebés sin ética ni límites

Uno de siete embriones sobrevivieron al experimento. Dos mellizas nacieron y serían, supuestamente, inmunes al…

Ojo con la indiferencia

“Solo 48% de los latinoamericanos apoya la democracia”, advertían de manera más o menos escandalosa…

¿Nos está comprando China?

Hay que tener ojo: que esa tentación de crecimiento no se convierta en una amenaza para las democracias liberales, que no solo compren nuestras empresas y productos, sino también nuestros valores y corazones.