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Publicado el 06.11.2015

Una mala receta

Hace poco comenzó el funcionamiento de una Farmacia Popular en Recoleta donde los remedios serán vendidos a bajos precios. Algunos tienen valores de $10.000 cuando en cadenas se venden a $55.000 o más. A primera vista parece maravilloso, y efectivamente lo es para aquellas personas que tendrán acceso a remedios subsidiados y muy económicos.

Según el propio alcalde Daniel Jadue, conseguir todos los permisos para implementar la farmacia popular tardó un año y 6 meses (548 días). ¿Cómo es posible que abrir una farmacia demore tanto tiempo?

Hay algo relevante que no ve el alcalde en lo que menciona: las regulaciones y trámites que alimentan oligopolios como el de las farmacias. Trabas que encarecen los productos y que son creadas por los legisladores y burócratas.

La ley 20.724 no permite que la venta de medicamentos lo realicen establecimientos comerciales sino que solo farmacias y almacenes autorizados por el Instituto de Salud Pública de Chile. Si para un alcalde el trámite demora tanto ¿Qué posibilidad tiene un emprendedor de abrir una pequeña farmacia de barrio o de venta online? Ninguna, puesto que la ley se lo impide.

Amparados en las regulaciones, los consorcios farmacéuticos impiden el ingreso de competidores como comerciantes de barrios o vendedores online, asegurándose una alta participación del mercado. Lo paradójico es que los mismos que crean las regulaciones, luego dicen que la libertad económica no funciona y que ellos van a solucionar el problema.

Por eso, políticos como Jadue son expertos en entregar soluciones a problemas que fueron generados por ellos mismos. De pasada promueven un discurso paternalista, incentivando regulaciones que les otorgan más poder a ellos y al Estado sobre las personas, junto con un constante menosprecio por los emprendedores, la libre competencia y las decisiones individuales como comprar y vender medicamentos más baratos por internet.

Las opiniones expresadas en la presente columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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2 repuestas a “Una mala receta”

  1. Estimado Rafaello Criscuoli

    Personalmente me declaro un amante de la libertad pero no fanático. Por tal motivo entiendo perfectamente que en casos como estos el estado regule sancionando a quienes se coluden. Y si el estado ha de tener poder debe ser precisamente para sancionar y proteger este sistema de libre mercado. Aunque el mismo estado haya participado en muchos de estos problemas. ¿Estas seguro que la escandalosa diferencia de precios se debe a las trabas creadas por legisladores burócratas y no por la colusión de empresarios inescrupulosos?.
    Personalmente valoro la iniciativa de farmacia popular de Marcos Fernández el verdadero autor intelectual quien vio la abismante diferencia de precios de medicamentos en países productores como Brasil vs el precio en las cadenas chilenas. El decidió concretar su proyecto recurriendo libremente al municipio de recoleta generando un beneficio real en nuestra sociedad. El alcalde claramente aprovechó la idea como plataforma política por lo tanto tenemos que tener el filtro para distinguir la idea central del proyecto y no la politiquería barata. Tal ves puedas diferir del mecanismo utilizado diciendo que es una mala receta pero te aseguro que la población beneficiada te responderá que es un excelente tratamiento.

    • Raffaello Criscuoli dijo:

      Estimado Nelson, aclarar que soy el primero en decir que los grandes beneficiados son aquellos que reciben el subsidio cuando digo: “A primera vista parece maravilloso, y efectivamente lo es para aquellas personas que tendrán acceso a remedios subsidiados y muy económicos.”
      En la columna no estoy cuestionando si tienen que castigar o no, a quienes se coluden como lo dices en: ” Por tal motivo entiendo perfectamente que en casos como estos el estado regule sancionando a quienes se coluden.” Lo que estoy cuestionando es cómo puede haber un sistema de libre mercado, como dices tu, si un alcalde tiene tantas trabas y tramites para montar una farmacia popular. Es decir, un simple ciudadano si que la tiene difícil con toda la burocracia

      Respecto a tu pregunta: ¿Estas seguro que la escandalosa diferencia de precios se debe a las trabas creadas por legisladores burócratas y no por la colusión de empresarios inescrupulosos?. Es justamente el punto de la columna, las farmacias se logran coludir porque hay barreras a la entrada, que en este caso son legales amparadas en la ley 20.724, que permiten que existan pocos participantes en la industria en vez de muchos. El mejor ejemplo que muestra una industria sin barreras a la entrada a sido la de telecomunicaciones ¿Por qué logra WOM cobrar precios tan baratos respecto de su competencia?, otro buen ejemplo es la industria aérea donde los precios reales han caído de manera increíble en los últimos siglos.

      Por otro lado, es tremendamente injusto que algunas consumidores obtengan remedios más económicos y que el resto no se le entregue la posibilidad. Por eso es una mala receta, porque busca solucionar un problema en un sector, cuando lo podría solucionar en el país como un todo, incentivando la competencia, que todos saben es el gran motor de la innovación y desarrollo. Solo en competencia el emprendedor puede innovar, crear y desplegar su máximas capacidades, como es el caso de WOM.

      Además es un error conceptual creer que el municipio genera “valor real para la sociedad”, el municipio no genera valor, solo esta redistribuyendo riqueza. Puesto que debe quitar de algún lado para entregárselo a otro. Es decir, esta destruyendo empleo y consumo en un sector de la economía y se lo esta entregando a los laboratorios a los cuales compra la municipalidad. Esto no es más que una de las ilusiones económicas que tanto habla Henry Hazlitt en su libro la economía en una lección.

      Agradezco tu comentario y la altura de miras al argumentar,
      Raffaello

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