Patriotas alcohólicos

El presidente Piñera trató de antipatriotas a quienes, según él, le ‘niegan la sal y el agua’. Él estaría proponiendo reformas por el bien del país y quienes se nieguen siquiera a discutirlas serían antipatriotas. Los malos. La izquierda salió militarizada a responderle. Se encresparon. Desde Carmen Hertz, siempre disciplinada en encresparse, hasta el presidente del Senado, Jaime Quintana, quien dijo que eso era ‘lenguaje del odio, lenguaje violento’. Camila Vallejo, entremedio, citó a Serrat. Y el Presidente, tenaz como siempre, insistió e hizo nuevos llamados ‘patriotas’ el 21 de mayo.

Es complejo el término patriota. Joaquín Edwards Bello dijo que existían varios tipos, ‘el sincero, a machamartillo, para quien todas las manifestaciones de su tierra representan superioridad’. También el ‘patriota a condición, para quien Chile es el primer país del mundo’ cuando le conviene. El más sorprendente era uno que existía ‘en todas las naciones, [los] que saben ilustrar hazañas de hijos de la tierra mediante la exageración de sus habilidades para luchar en la busca del pan en medio de sociedades hostiles, inhóspitas o simplemente extrañas’. Es increíble que ya en 1939 la gente se anduviera jactando de ‘la pillería chilena’. Qué tema más latero. ‘El rotito diablo’ le llamó Edwards Bello. Yo agregaría otro que también está presente en todas las naciones: el alcohólico social (que se va a poner más de moda ahora con las cifras del Senda de ayer). Esos que se jactan de que ‘los chilenos son secos pa ‘chupar’. Yo he conocido a ese patriota inglés, australiano, mexicano, irlandés, escocés, francés, etc. Una lata. El único que no lo dice, extraño, es el argentino.

El Presidente dijo que el verdadero patriota es quien lo apoya, y erizó a la oposición. Esto es interesante porque pocas veces un líder de derecha moraliza una discusión. Invirtió la estrategia izquierdista por antonomasia: moralizar. Quienes se oponen a ellos ‘son malas personas’. De hecho, eso fue lo que hicieron para rechazar el proyecto de educación: ‘la derecha quiere segregar a los pobres de los ricos, gente mala’. Claro, esta clase dirigente no manda a sus hijos a los colegios públicos y no sufrirá con hacer desaparecer a los pocos colegios que aumentan la movilidad social en el país. Paula Walker, de la Secom de Bachelet, dijo en radio Duna que su mayor preocupación a la hora de elegir colegio para su hija fue la diversidad social; y eligió un colegio particular pagado. Lo mismo hicieron con las pensiones: ‘la derecha quiere darles más plata a las AFP, entes endemoniados que roban plata’. Claro, como ellos tienen capacidad de ahorro, su vida no les cambiará si no mejoran el sistema o cuando el ‘ente estatal’ despilfarre recursos y luego se haga el tonto, como ahora último ocurrió con el Sename y con niños muertos.

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