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Publicado el 11.11.2017

Niall Ferguson “Los partidarios de Trump no están mejor que hace 12 meses, pero eso no les importa”

Publicado en La Tercera, 11.11.2017

Para el académico, el mundo vive una profunda transformación y el triunfo de figuras como el Presidente de EE.UU. forma parte de ese cambio. “Estamos entrando en una nueva era”, asegura.

Por: Juan Paulo Iglesias

“El mundo puede ver una proliferación de Trumps en el futuro”. La predicción es del historiador británico Niall Ferguson, autor de libros como Coloso, Civilización y El triunfo del dinero, entre otros y uno de los más prestigiosos intelectuales contemporáneos. Su última obra, The Square and the Tower -aún no traducida al castellano-, aborda justamente el poder de las redes en la historia de la humanidad, algo que muchas veces, asegura, los historiadores han obviado. Sucedió en el pasado con los Illuminati y sucede hoy con Facebook, Twitter, Whatsapp e Instagram. “Plataformas de redes como Facebook han generado una nueva arquitectura de lo público”, asegura. Algo que, según él, está generando una revolución similar a la que produjo la imprenta en el siglo XVI y explica en parte fenómenos como el triunfo de Trump.
 
“Aún no sabemos lo que esta revolución tiene para nosotros más adelante, pero lo que es claro es que al crear un mundo interconectado estamos entrando en una nueva era y esta nueva era no se acabará en el futuro cercano”, dice en esta entrevista con La Tercera realizada durante su reciente visita a Chile como parte de los actos por los cinco años de la Fundación para el Progreso.
 
¿Cuáles son las características de esta nueva era que está surgiendo?
 
– Creo que puede caracterizarse como una transformación radical de la esfera pública causada por internet y los smarthphone. Hoy tenemos en la gigantesca plataforma de las redes sociales como Facebook una nueva arquitectura de la esfera pública. Usted como periodista sabrá que una creciente proporción del contenido de los medios es consumido vía Facebook, no a través de los sitios de los diarios, sino indirectamente. Esta transformación de la esfera pública es un cambio de paradigma y aún no ha terminado porque también estamos en el medio de un cambio de paradigma en la rama de la inteligencia artificial y en el campo de la computación, que en el plazo de los próximos 10 años puede producir transformaciones incluso más dramáticas. Creo que hay más cosas que traerá esta revolución. Hace 500 años Lutero comenzó una revolución religiosa que fue el comienzo de revoluciones sucesivas: la revolución científica, la revolución ilustrada, la revolución norteamericana, la revolución francesa, la revolución industrial. Todas fueron posibles por el gran efecto de conexión que permitió la imprenta. Aún no sabemos lo que la actual revolución tiene para nosotros en el futuro, pero lo que es muy claro para mi es que con la creación de un mundo interconectado estamos entrando en una nueva era.
 
Y ¿este cambio de paradigma trae también un giro del eje del poder mundial de EE.UU. a China?
 
– Sí, ese creo que es uno de los grandes acontecimientos de nuestro tiempo y los norteamericanos se están dando cuenta de esto sólo gradualmente. El orden liberal internacional, la globalización si se prefiere, en el transcurso de los años 90 y 2000 hizo que China pasara de ser una pobre e insignificante economía a ser la segunda economía más grande del mundo y esa es una transformación asombrosa. En nuestra era eso es algo titánico y China aún está en camino a convertirse en la mayor economía del mundo. China quizá entendió mejor las implicancias de la revolución de las redes sociales que Estados Unidos. Primero sacó de su territorio a las grandes redes. Sacó a Facebook, a Google y construyó sus propias redes y se aseguró que esas compañías fueran fieles servidoras del Partido Comunista. China no está sólo ganando económicamente, creo que también entendió cómo cooptar a internet y a las redes sociales y ponerlas al servicio del Estado y del PC. Ningún Estado occidental está hoy en esa posición, porque ningún Estado occidental puede tan claramente rastrear los datos que las compañías privadas van recogiendo.
 
De todas las redes que hoy existen ¿cuáles cree que son las más poderosas?
 
– El fenómeno más extraordinario de los últimos 10 años ha sido el crecimiento de plataformas como Facebook, Twitter y Google que casi monopolizan sus esferas de actividad. Google monopoliza la búsqueda, Facebook monopoliza las redes sociales, Amazon monopoliza el retail online. Este es un acontecimiento realmente extraordinario. Estas compañías, específicamente Facebook, casi no existían hace 15 años y hoy tiene 2 mil millones de usuarios. Esto es un fenómeno enorme e histórico, porque nunca ha habido un editor más poderoso que Facebook pese que aún niegue que sea un editor de contenido… esto es surrealista. Es la principal fuente de noticias para el 45% de los norteamericanos, William Randolph Hearst nunca imaginó tener el 45% del mercado de lectores. Lo que Facebook está haciendo para la política estadounidense y probablemente para la política en muchos otros países es impresionante y disruptivo de maneras que nadie había imaginado hace 10 años. Claramente no lo había imaginado Mark Zuckerberg, que nunca quiso ser el editor más poderoso de la historia de Estados Unidos -y que aún no se da cuenta de que lo es.
 
Las redes sociales no son un invento contemporáneo, siempre existieron de una u otra manera. ¿Cuál es la diferencia hoy?
 
– Sí, Zuckerberg no inventó las redes sociales, siempre fueron un elemento en la historia de la humanidad y pueden operar con tecnologías relativamente primitivas, pueden viralizarse en una población sin que exista ni siquiera la prensa escrita. Imagínense el cristianismo o el islam, esas fueron ideas que se hicieron virales, se extendieron por enormes distancias entre poblaciones que no eran ni siquiera letradas. Entonces, no inventamos las redes sociales en la época actual, lo más que podemos decir es que tenemos las redes sociales más grandes y más rápidas de la historia. Y eso cambia todo. Pongámoslo de esta manera, lo que sucedió en los siglos XVI y XVII que se expandió gracias a la prensa escrita y a los libros, tomó siglos. Lo que pasa en nuestro tiempo, pasa en décadas, entonces nuestra historia avanza 10 veces más rápido que en el pasado. Lo que está sucediendo ahora es como lo que sucedió en los siglos XVI y XVII sólo que ha un ritmo acelerado. Pasamos por una profunda transformación en el islam, pero esto sucedió en pocas décadas, desde 1979 en Irán a ISIS en el espacio de una vida.
 
¿En este escenario como se insertan las noticias falsas?
 
– Las noticias falsas siempre han existido, la diferencia hoy es el incentivo del algoritmo de Facebook y de Google para expandir las noticias falsas. El incentivo es que estas compañías ganan millones de dólares vendiendo publicidad, pueden vender publicidad si les muestran a los avisadores que el contenido que ellos venden es replicado, que los usuarios conectan con ellos. Y el algoritmo está interesado en enganchar y que las personas miren la historia y la compartan o marquen me gusta. Entonces te envían a través de Facebook cosas en las que tú puedas engancharte. Las noticias falsas son desafortunadamente privilegiadas por el algoritmo. El principal problema es que el algoritmo no está interesado en la verdad, sino en que los usuarios conecten y los usuarios son seres humanos y estos son muy susceptibles a las noticias falsas porque muchas veces son más interesantes que las verdaderas.
 
En una entrevista usted dijo que los políticos deberían aprender más de historia. ¿Qué cosas se pueden aprender hoy del pasado?
 
– Yo creo que estudiar historia debería ser obligatorio para quienes toman decisiones y no sólo los políticos, también diría en las Fuerzas Armadas y en el mundo de los negocios. Nosotros como historiadores no pretendemos tener modelos matemáticos que predicen el futuro. Eso es lo que los economistas hacen y lo que los analistas políticos hacen y, adivina… los modelos no sirven. Los modelos económicos no predijeron la crisis financiera y los modelos políticos no predijeron a Trump, en realidad predijeron lo contrario, predijeron que ella (Hillary Clinton) ganaría. Los historiadores no tenemos esa pretensión, simplemente miramos las cosas que pasaron, entonces tenemos un amplio rango de escenarios que podemos imaginar. Pensamos por analogía, miramos un problema y decimos a qué se parece esto. Yo veo Facebook y me pregunto a qué se parece, es un poco como Standard Oil, es un poco como AT&T y es un poco como los diarios de Hearst. No es lo mismo, pero se parece. Se han cometido grandes errores por hacer malas analogías. En 2003, se decía, Saddam Hussein es como Hitler. No, no lo es. Las malas analogías son peor que no hacer analogías, así que los historiadores tienen algo que decir.
 
¿Y qué opina de los que comparan el período actual con lo que sucedió en los años 30?
 
– El mismo problema, mala analogía. La crisis que causó los regímenes fascistas era mucho más grande que cualquier crisis de nuestro tiempo, económica y socialmente, con alteraciones en un nivel muy diferente. Los mismos que usan esta comparación ahora, la usaron en forma equivocada hace 10 o 15 años. Mi opinión es: ya basta con los años 30, Trump no es Hitler.
 
¿Cree que la globalización es la única explicación del creciente populismo que estamos viendo?
 
– Creo que la mitad del populismo se debe a una reacción contra las consecuencias económicas de la globalización. La otra mitad es cultural. Si miran el Brexit o Trump las preferencias del votante se alineaban bastante con visiones culturales como ‘me siento un extraño en mi propio país’. Y creo que esto es porque la inmigración no es solo económica. Incluso si uno muestre estudio tras estudio que la inmigración beneficia a la clase trabajadora blanca, seguirán estando en contra, porque están en contra por implicaciones culturales. Mi visión del populismo es la siguiente, viene en dos sabores, derecha o izquierda, tienes que elegir, y es tanto económico como cultural. Si fracasa en entregar las promesas económicas, que es el caso de Trump en este momento, porque es verdad que el mercado bursátil está en alza, pero si eres un trabajador blanco en Ohio no estás mejor que antes. En realidad los que se han beneficiado son las personas que votaron por Clinton, los ricos de Manhattan o Silicon Valley, mientras que los partidarios de Trump no están mejor que hace 12 meses o muy poco. Pero, en realidad, eso no les importa porque están satisfechos con el canal cultural a través del cual Trump canaliza sus sentimientos sobre varios temas. El tiene ese instinto sobre qué es lo que piensan y lo expresa. Cosas que eran tabú en la elite política ahora están en Twitter gracias al presidente de EE.UU. y para un porcentaje de la población eso es muy gratificante aunque no estén mejor económicamente.
 
Esta semana Donald Trump y Xi Jinping se reunieron en Beijing en un encuentro muy cordial. ¿Cree que EE.UU. y China podrán evitar la llamada trampa de Tucídides, que plantea que una potencia emergente y la potencia vigente siempre chocan militarmente?
 
– Me gustó el libro sobre la trampa de Tucídides porque creo que formula la pregunta correcta. Pero creo que es un error tomarlo como algo determinante. Es interesante formularse la pregunta sobre cuál de los casos anteriores se asemeja más, porque no creo que haya suficiente evidencia de que sea el caso de Reino Unido y Alemania hace 100 años. Si fuera lo mismo deberíamos estar muy preocupados. Pero creo que la probabilidad de un conflicto no se ve muy alta, incluso si EE.UU. lleva a cabo una acción militar contra Corea del Norte. Creo que China no actuará. Son demasiado débiles en términos militares y al final preferirán jugar un juego de largo plazo apostando al ascenso económico.

NIALL FERGUSON (HISTORIADOR BRITÁNICO)

Es considerado uno de los intelectuales más influyentes de la actualidad. Autor de más de 15 libros y de siete documentales basados en sus trabajos, Niall Ferguson es académico senior en la Universidad de Stanford, investigador en el Jesus College de Oxford y profesorvisitante en el New College of Humanitles en Londres. Entre sus libros destaca Coloso, escrito en 2004, donde afirma que EE.UU. no ha sabido asumir su rol de imperio y Civilización, donde aborda La historia del ascenso de Occidente. Columnista del Financial Times y Newsweek, actualmente trabaja en una biografía de Henry Kissinger de la que ya publicó el primer tomo.

Publicado en La Tercera, 11.11.2017 >> http://latercera.pressreader.com/la-tercera/20171111/textview

Las opiniones expresadas en la presente columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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