Maximalismo

Señor Director:

Es muy distinto querer un Chile mejor a querer el poder a como dé lugar. Considerando que en las actuales circunstancias prima ‘el fin justifica los medios’ y el voluntarismo irresponsable que busca generar poderes paralelos, creo que estamos ante lo segundo. Parece que algunos buscan generar un vacío de poder absoluto, bajo la presunción de que ellos lo pueden llenar de mejor forma. En ese afán buscan deshacerse de cualquier marco institucional adverso. Entonces, ya no es el problema solo el Gobierno, sino el sistema completo.

Como ironía, el trazado es similar al que la izquierda, convenientemente desmemoriada en muchos casos, intentaba generar desde mediados de los años sesenta en Chile en contra de la democracia de la época. No hay que olvidar que en esos tiempos una parte importante de ella desdeñaba del orden democrático e institucional, pues lo consideraban, al igual que ahora, un orden en todo sentido injusto, que había fallado, que solo servía a los ricos y por tanto que no admitía reformas sino el ser desmantelado completamente.

En ese afán de barrer con todo, fueron sistemáticamente intentando horadar las bases institucionales de la democracia de la época, por dos vías, la insurreccional y la de los resquicios legales. Con ello contribuyeron a llevar a la democracia chilena directamente al matadero, tal como lo advirtió Radomiro Tomic en 1973 en carta al general Carlos Prats. Todos sabemos cómo terminó ese maximalismo destructivo. Por favor, cuidemos la democracia.

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