Entrevista a Axel Kaiser: La reforma educacional no va a solucionar el problema, lo va a empeorar
Publicado el 10.09.2015

“Los ingenieros comerciales lidian todos los días con el Estado”

En el marco de las Jornadas Nacionales de Ingeniería Comercial (Jonic) 2015 celebradas en Marbella, el abogado y director ejecutivo de Fundación para el Progreso, Axel Kaiser, invitó a la audiencia universitaria a reflexionar sobre la importancia de la descentralización y distribución del poder.

Bajo esa esfera, el también columnista de Diario Financiero indicó que es clave que las nuevas generaciones se interesen más por los asuntos públicos, participando activamente en las decisiones del país, “no así como lo hizo la generación de empresarios sub 50-60”, dijo.

¿Cómo descentralizar el poder?

Como señala el sociólogo Max Weber, el Estado tiene el monopolio de la violencia física, siendo el poder de quienes lo dominan el que finalmente permite someter a la gente por la fuerza. Sobre esa base, descentralizar el poder consiste en transferirlo desde los grupos que lo dominan, como políticos y funcionarios públicos, a la gente, aumentando su libertad de elegir. Por eso los burócratas detestan la descentralización. Es el mismo principio del federalismo, sistema de Estados Unidos, Alemania y Suiza, donde gran parte de la administración territorial esté en manos de autoridades locales y no alejadas en alguna capital donde no saben cómo afectan las decisiones. Aquí las personas pueden decidir cuánto impuesto pagar, qué regulaciones le parecen e, incluso, qué tipo de seguridad quieren, porque si no están de acuerdo con la propuesta de un Estado se pueden ir a otro, lo que también genera competencia para atraer a la gente y las empresas.

¿Cómo afectan estos temas a los futuros ingenieros comerciales?

La gente que estudia ingeniería comercial y se desarrolla en el mundo de los negocios lidia directamente con el Estado todos los días, ya sea con regulaciones, impuestos o cualquier exigencia de la autoridad. Por eso, las nuevas generaciones deben preocuparse de que los fundamentos institucionales que permiten el éxito que buscan permanezcan. Es un error hacerse los desentendidos con lo que está pasando en el país y no es un tema que puedan ignorar como lo hizo la generación de empresarios sub 50-60, quienes dejaron que los asuntos públicos se desarrollaran completamente solos y se dedicaron a ganar plata. En eso fueron extremadamente egoístas e imprudentes.

¿El poco involucramiento influyó en la magnitud de las reformas?

No sólo tiene que ver con eso, pero la indiferencia e ignorancia de muchos empresarios ha sido un factor importante, no me cabe duda. Lo que ocurre hoy es algo que los tiene totalmente sorprendidos, pero que en realidad no era tan difícil de prever.

Desigualdad y redistribución Kaiser también se refirió a los mitos de la desigualdad en Chile, tema tratado en su best seller “La Tiranía de la Igualdad”, un análisis de la actualidad política, económica e institucional que vive el país.

¿Cuáles son los principales mitos de la desigualdad en Chile?

Hay vanos. Por ejemplo, es completamente falso que la desigualdad ha aumentado. De hecho, un estudio del profesor Claudio Sapelli prueba que el índice generacional Gini ha disminuido muchísimo. Además, las oportunidades han aumentado y la movilidad social es mayor que nunca. El Gini general sigue siendo malito, aunque ha mejorado, pero tiene que ver con cuestiones más complejas de resolver que un tema tributario. Entre ellas, acrecentar la participación laboral femenina y disminuir los costos y barreras de entrada que impone la regulación para también facilitar el ingreso de sectores no calificados o semicalificados. Esto aumentaría la igualdad de ingresos autónomos, es decir, sin considerar transferencias del Estado.

¿Y el rol del Estado?

Si todos estamos avanzando y saliendo adelante, la desigualdad no es relevante. Es mejor tener una sociedad de gente rica desigual que de gente pobre muy igual. Por eso, hay que trabajar en la creación de riqueza para que todos tengan lo que necesitan para estar bien, frente a lo cual “bajar a la gente de los patines” definitivamente no es la solución.

Ahí también hay otro mito que cito en mi libro, que tiene que ver con un estudio hecho en EEUU que señala que la redistribución de la riqueza en democracia, en general, no conduce a mayor igualdad, sino todo lo contrario. Esto porque las políticas fiscales usadas frenan el crecimiento económico y, por lo tanto, los salarios y la creación de oportunidades. Además, el dinero que luego redistribuyen los políticos es capturado por ciertos grupos de interés que se lo llevan para la casa, por lo que hay que tener mucho cuidado con la idea de que si se incrementa el tamaño del Estado mejora la redistribución.

Por Alejandra Maturana

Publicado en El Diario Financiero (10.09.2015)

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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