La era Trump

Con un discurso de tono claramente populista, Donald Trump inició su período presidencial. Los riesgos que podría significar el flamante nuevo presidente son conocidos: guerra comercial, desajuste aun mayor en las cuentas fiscales americanas, conflictos sociales por las nuevas políticas migratorias, tensiones con Europa, etcétera.

La administración Trump, sin embargo, también presenta oportunidades. De partida, es discutible que en los hechos el actual presidente siga el tono demagógico de su discurso. Trump es un pragmático y, si el costo de aplicar sus ideas supera los beneficios, probablemente, se abstendrá de hacerlo. No hay presidente que no quiera salir reelecto. Pero, además, Trump ha anunciado algunas medidas positivas. La principal de ellas será una rebaja considerable de impuestos a las empresas, acompañada de una simplificación de la estructura tributaria y una disminución de regulaciones, todo lo cual tendría un impacto positivo sobre la economía más grande del mundo. Esto, a su vez, pondrá presión sobre otros países para que abandonen cargas excesivas de impuestos y regulaciones que atentan en contra del emprendimiento y la competitividad. En pocas palabras, el mundo podría experimentar una reactivación económica beneficiosa globalmente.

 

“a pesar de su cuestionable retórica, la administración Trump podría ser bastante menos mala de lo que muchos temen.”

De otra parte, Trump ha anunciado que pretende tener buenas relaciones con Rusia. En un mundo en que existe una capacidad nuclear apocalíptica estas son buenas noticias. Las tensiones entre Rusia y Occidente, bajo la administración Obama, habían subido a niveles peligrosos y ése es un riesgo que es mejor contener. Además, Trump será, según ha anunciado, menos intervencionista militarmente que sus antecesores. Es cierto que prometió incrementar el presupuesto de las fuerzas armadas americanas, pero su retórica ha tenido más bien un enfoque aislacionista que intervencionista. Estará por verse hasta qué punto puede cumplir con esa promesa pero la idea no parece mala especialmente cuando se tiene presente lo desastrosas y caras que han resultado las últimas guerras en que se ha involucrado Estados Unidos. Por último, y esto no es menor, Trump obligará a parte importante de la élite mundial a replantear su discurso políticamente correcto, el que ha llevado a graves problemas en materia migratoria y de seguridad especialmente en Europa. En síntesis, a pesar de su cuestionable retórica, la administración Trump podría ser bastante menos mala de lo que muchos temen.

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Las opiniones expresadas en la presente columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.

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