La Edad Media versus el progreso

Uber es el nuevo modelo de transporte público del siglo XXI, aunque no tenga el permiso del Ministerio de Transportes.

Frente a sistemas de transporte colectivo regulados, pero caros y deficientes, los chilenos se están coordinando a través de diversas plataformas para trasladarse de manera gratuita o pagada. Ante tal innovación no planificada, la autoridad no encuentra nada mejor que, cual inquisidor medieval, dedicarse a perseguir tales acuerdos, obviando los cambios que la tecnología y el amplio acceso a ella generan en diversos ámbitos de nuestras vidas.

Claramente, la normativa actual en cuanto al transporte público es arcaica y no se ajusta a la realidad tecnológica. Es tal el absurdo en ese sentido que, aun cuando no pueden saber qué vehículo es un transporte no autorizado, ya se han cursado más de 3.000 infracciones y cerca de 1.800 autos han sido retirados de circulación por estar supuestamente asociados a Uber u otra aplicación. Una verdadera caza de brujas. La Edad Media versus el progreso. 

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Las opiniones expresadas en la presente columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.

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