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La advertencia de Alexis

Irónicamente, se suele despreciar la opinión de aquellos ciudadanos que parecieran ser ajenos a la praxis del mundo político. Así ocurrió semanas atrás, por ejemplo, con el ex número uno del tenis mundial, Marcelo Ríos, cuando expresó abiertamente, a través de su cuenta de twitter, su preferencia política a favor de uno de los candidatos. Los policías del pensamiento y lo políticamente correcto de las redes sociales, que se presumen moral e intelectualmente superiores, le dijeron de todo al ex jugador.

Ayer, nuevamente fue visible ese desprecio en redes sociales. El diputado Hugo Gutierrez no dudó en calificar de estúpidas a las mayorías que decidieron, soberanamente, que Piñera debía ser el futuro presidente. De seguro, al legislador comunista lo tenía estresado el constatar que no era parte de la mayoría triunfante sino de la minoría derrotada en términos electorales. Un chiste cruel sin duda para quien es parte de una coalición que se hace llamar, a estas alturas irónicamente, “Nueva Fuerza de Mayoría”.

El desprecio de Gutierrez con respecto a la mayoría de los electores no fue aislado sino generalizado de parte de quienes apoyaban la opción de Alejandro Guillier. En las redes sociales abundaban las quejas despectivas de gente con “sensibilidad social” que no duda en repudiar con desdén a aquellos votantes que no se ajustan a los cánones socioeconómicos elitistas de la izquierda. Ha sido tal la verborrea clasista contra los “fachos pobres” que no votaron como suponen las élites izquierdistas, que incluso Gabriel Boric y Jorge Sharp salieron a cuestionar tales discursos emitidos por gente bien, culta y sofisticada “con consciencia social”. Lección para la derecha en ese sentido, pues los pueblos son más razonables de lo que se presume generalmente.

Detrás de ese desprecio a los electores hay un claro sesgo antidemocrático e intolerante. Los malos perdedores, ante su “tragedia”, comienzan a prometer que romperán la pelota y tirarán piedras a la cancha y a los jugadores para impedir que siga el juego. Obviamente, si hubiera ganado Guillier estarían alabando el amplio respaldo democrático y soberano de las mayorías a sus ideas, a sus reformas y su proyecto político para Chile. Pero, como perdieron, acusan al votante de estar engañado, de ser incapaz de elegir bien o se quejan del número de rubios en Recoleta y otras boberías.

“El problema es que algunos creen que es preferible volar en círculos que alzar el vuelo.”

En relación a lo anterior, el gobierno de Piñera será complejo porque tendrá como contraparte a una masa de ciudadanos cuya disposición democrática es más bien precaria, utilitaria y facciosa. Hablan de democracia pero no creen en ella en ningún sentido. Por eso, ante la derrota en las urnas, se disponen a impedir el normal curso del gobierno a como dé lugar. En ese contexto, de seguro surgirán nuevos promotores de marchas y tomas por doquier, cuyo único sentido será entorpecer el proceso político bajo la excusa de la justicia social, pero cuyo fin no es otro que hacer ingobernable el entorno. La ética detrás de aquellos no es otra que la del Guasón, que lo único que quiere es ver arder la ciudad para saciar su sed de caos. Nada más. De ahí, lamentablemente, surgirán algunos que luego lograrán su cupo para ser diputados o asesores, mientras los tontos útiles que los apoyaron dañando sus propias escuelas o universidades, terminarán siendo la futura clientela que clama derechos a los privilegiados luchadores sociales en el poder.

En relación a lo anterior, la “enigmática” frase compartida por Alexis Sánchez el mismo día de la elección, que para muchos podría parecer un cliché, refleja el contraste entre una ética política responsable, de un ciudadano común, versus la retórica peyorativa de ciertos sectores de la izquierda. Claramente, a diferencia de los malos perdedores, el jugador del Arsenal apela a la ética de la responsabilidad en cuanto a la democracia y sus eventuales resultados. La idea de volar con las dos alas es una apelación a los equilibrios razonables y pluralistas que en una sociedad democrática deben existir y primar por sobre los antagonismos. Alexis, en ese sentido, da una lección de responsabilidad política a aquellos que, incluso altamente instruidos y presumiendo de animales políticos, ven la política como un juego de suma cero que se debe polarizar al extremo y en el cual es válido voltear el tablero.

Probablemente Alexis entiende mucho mejor que varios autoproclamados paladines de la justicia social, la democracia y la política, que para favorecer el desarrollo de oportunidades para las personas en una sociedad, es necesaria una política equilibrada que favorezca la gobernabilidad y la divergencia democrática, no para propiciar una especie de gatopardismosino para propiciar cambios estables y beneficiosos para la mayor parte de los ciudadanos. Ningún ave puede volar sin una de sus alas. El problema es que algunos creen que es preferible volar en círculos que alzar el vuelo.

 

Las opiniones expresadas en la presente columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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