Google+ Inmigración: un desafío latente | Fundación para el Progreso "/> http://fppchile.org/es/feed/rdf/
Dona

Inmigración: un desafío latente

Asume un nuevo gobierno. Un nuevo equipo busca conducir a Chile al ansiado grupo de los países desarrollados. Una misión nada de fácil, considerando las áreas en que aún estamos al debe: salud, educación, infraestructura, transporte, son algunos de estos grandes desafíos, pero dentro del podio está la inmigración. En esta radica el gran desafió del futuro de nuestro país y de su gobierno. O abordamos este fenómeno con altura de miras, armonizando e integrando de forma ordenada a quienes llegan, o la xenofobia disfrazada de patriotismo ganará cada vez más terreno. El gobierno entrante debe ser capaz de apaciguar los profundos conflictos culturales que ha traído el fenómeno migratorio, pero de forma responsable, sin el histrionismo propio del populismo. 

Acá no se trata de si debemos cerrar fronteras o abrirlas de forma absoluta, se trata de canalizar de forma ordenada una de las consecuencias de vivir en un mundo globalizado. De lo contrario la formación de guetos y de un ambiente cargado de rabia será la tónica que domine el debate.

Hay que dejar de lado el “buenísimo u odiosidad” que ha caracterizado el debate, donde cualquier postura que plantee la idea de una migración ordenada -propia de un Estado de Derecho- es calificada de xenófoba. Regular no significa discriminar. Libre de ese tapujo progresista, el nuevo gobierno debe plantear profundas reformas en la materia, con especial atención en Antofagasta. En esto el rol del intendente Marco Díaz será clave, pues este tema donde pondrá a prueba su liderazgo. El objetivo debe ser conseguir una integración armónica entre quienes llegan y quienes ya están.

 

“El objetivo debe ser conseguir una integración armónica entre quienes llegan y quienes ya están.”

Deberá alzar la voz en la discusión de la nueva ley migratoria, buscando armonizar los intereses de los antofagastinos con el de los migrantes. Paralelamente debe plantear una agenda propia, canalizando las inquietudes de quienes viven en primera persona una realidad que se ha tornado muy problemática. El desafió está en hacer converger a los diversos actores sociales, planteando un proceso a largo plazo de cara a la ciudadanía. Cualquier plan que no escuche a los involucrados, fracasará y profundizará la resistencia que algunos sectores manifiestan entorno al fenómeno migratorio. Por la senda de inmovilismo y la pasividad, continuará el auge de movimientos xenófobos que tomen la acción en propia mano desatando el caos y la violencia.

La madurez republicana nos interpela a rechazar este tipo de acciones. Esperemos que éste no sea un gobierno más en que se tire la pelota al córner y deje para mañana algo que era labor del ayer. La reforma de una ley añeja, la creación de espacios de diálogo y la consideración de la sociedad civil son los caminos mínimos por los que hay que transitar a partir del 11 de marzo. En mundo que no para de avanzar, es la hora de actuar.

Las opiniones expresadas en la presente columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


Comparte esta noticia:

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *