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¡Hasta las últimas consecuencias!

Impresionante cómo el Gobierno y la izquierda criolla guardan silencio ante la declaración final de la cumbre del Foro de Sao Paulo, celebrada recientemente en Managua. El FSP es la máxima instancia de coordinación de más de un centenar de partidos de izquierda latinoamericanos. Lo integran también partidos chilenos, entre ellos, algunos oficialistas. Impresiona el silencio tanto frente al llamado que hace el FSP a defender la dictadura de Nicolás Maduro “hasta las últimas consecuencias”, como frente a la nítida declaración antichilena de apoyo “a Bolivia en su reclamo de salida al mar con soberanía”.

Miembros chilenos del FSP son: Partido Socialista, Partido Comunista, Izquierda Ciudadana, Movimiento Amplio Social, Movimiento de Izquierda Revolucionaria, Partido Humanista, Partido del Socialismo Allendista y Revolución Democrática. Azora la doble moral: los mismos que condenan de modo infatigable a un dictador de derecha que los reprimió hace decenios, respaldan hoy con entusiasmo a uno de izquierda que reprime a los venezolanos, y los mismos que integran el Gobierno de Chile aparecen apoyando a otro que tiene demandado a Chile en La Haya con el fin de obtener parte de su territorio.

“La batalla por Venezuela es la batalla por el continente y por el mundo”

Este doble discurso muestra, a mi juicio, la crisis ideológica y de identidad que corroe a la izquierda criolla, tanto oficialista como opositora. Los partidos locales miembros del FSP podrán argüir que no participaron en la redacción del documento, pero eso no los libra de aclarar públicamente que, si bien integran el FSP, no comparten todos los aspectos de su Declaración Final. Al Gobierno, además, le corresponde advertir a los partidos que lo conforman sobre la gravedad de que tiendas oficialistas aparezcan involucradas en declaraciones dañinas para Chile.

¿Mantienen acaso La Moneda, Cancillería y estos partidos el silencio confiando en que el apoyo a Bolivia se olvide rápido, o consideran que la contradicción en el seno del Gobierno pasará inadvertida en La Paz y La Haya? ¿Existen lealtades que no hacen aconsejable a los partidos miembros desautorizar la declaración final o los partidos chilenos no fueron invitados a Managua? ¿O fueron excluidos de la redacción del documento, o bien, desistieron de ir a la cumbre? Merecemos saber qué opinan estos partidos sobre la declaración pro Maduro y en contra de Chile.

La defensa hoy de Maduro “hasta las últimas consecuencias” permite presagiar que los miembros chilenos del FSP se hundirán abrazados a un régimen que condujo a Venezuela a la ruina económica, viola su propia Constitución y los derechos humanos, y reprime a opositores de forma brutal e impune. Lamentable que el silencio del Partido Socialista, donde también late una vena socialdemócrata, lo deje comprometido con un tirano que empuja a Venezuela a una guerra civil.

Es evidente que la supervivencia de Maduro -como de Castro- es crucial para la izquierda latinoamericana. “La batalla por Venezuela es la batalla por el continente y por el mundo”, afirma el FSP, y agrega: “El triunfo de las fuerzas revolucionarias representa el triunfo de toda la izquierda en el mundo entero y, en especial, en América Latina y el Caribe”. Detrás de esto se intuye que el llamado a resistir “hasta las últimas consecuencias” viene de La Habana, porque de sucumbir Maduro, el régimen de Castro tambalearía. Sin petróleo venezolano y en medio del enfriamiento de relaciones con Estados Unidos que Donald Trump impulsa, Castro se quedaría sin aire y los cubanos sin paciencia. El fin de Maduro acarrearía el fin del régimen de Fidel: para la izquierda regional, una pesadilla y una derrota peor que la caída del Muro de Berlín.

Al intuir una etapa de reflujo histórico de sus fuerzas, el FSP llama también a resistir en la batalla ideológico-cultural, “utilizar al máximo las redes sociales, crear medios de comunicación alternativos”, “generar información desde firmes posiciones de izquierda”, y “procurar la penetración también en los medios de comunicación convencionales y comerciales”. Por eso el foro orienta “infiltrar” en los medios las “voces progresistas” para enfrentar “la guerra mediática de la derecha”, alcanzar “la hegemonía cultural” y “dar la batalla en la lucha de las ideas, que es la más importante de las luchas revolucionarias”.

Sospecho que los partidos del FSP captan con mayor profundidad que los de centro y derecha todo lo que hoy está en juego, y eso explica su dramática convocatoria a defender la dictadura “hasta las últimas consecuencias” en Venezuela, y a atrincherarse en la cultura, la ideología y el populismo en el resto del continente.

Las opiniones expresadas en la presente columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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