Guillier y las voraces transnacionales

Con un discurso que evoca la campaña a alcalde de Jurassic Park, el candidato Alejandro Guillier , al aceptar la nominación del Partido Socialista, decidió emprenderlas contra los inversionistas extranjeros, criticando “las fuerzas voraces de las transnacionales que explotan a nuestra gente”. Muchos políticos buscan ese villano que les permita unir las energías nacionales en una lucha contra enemigos tan monstruosos como irreales. De esta manera, primero, crean un enemigo y, después, se ofrecen como salvadores. Lo hizo Hitler con los judíos, Stalin con los contrarrevolucionarios y Fidel con los imperialistas. Recuerdo que Allende culpaba de nuestros males a la ITT, que era una empresa que hoy está tan obsoleta como el discurso de Guillier, porque vendía telefonía fija.

Parece que el senador no se ha enterado que en un mundo integrado al comercio internacional, está lleno de transnacionales chilenas invirtiendo afuera y extranjeras invirtiendo en Chile. Tampoco parece saber que entre las 50 mejores empresas para trabajar en Chile (www.greatplacetowork.cl), más de la mitad son transnacionales. Guillier nos confunde describiendo empresas bipolares, que tratan fantástico a sus empleados, mientras vorazmente engullen a clientes, proveedores y al país que los acoge.

El senador ignora que las empresas transnacionales más exitosas son todas empresas de la nueva economía que no se comen a nadie, como Google, Amazon, Microsoft y Facebook. Estas son empresas que facilitan nuestra forma de comunicarnos, mejoran nuestra calidad de vida y tratan muy bien a empleados y clientes. Lo mismo las transnacionales chilenas, como Falabella, Parque Arauco o Cencosud, son todas empresas de servicios, cuyo éxito está asociado a que satisfacen nuestras necesidades y no a que nos devoran. El candidato parece seguir pensando que las mineras que explotan nuestro cobre, de alguna manera, lo hacen con más apetito que empresas nacionales como Codelco. Efectivamente, la rentabilidad es mayor en las mineras privadas que en Codelco, pero esto se debe más bien a la voracidad de los sindicatos de Codelco que engullen la plata de los chilenos, que al apetito de las transnacionales.

Ahora bien, efectivamente, hay transnacionales que despiertan nuestra voracidad, como McDonald’s, Pizza Hut y Subway. Hay transnacionales que nos calman la sed, como Coca Cola, Heineken y Johnny Walker; otras que hacen nuestro campo más productivo, como Syngenta o Monsanto, o las que nos curan las enfermedades, como Bayer, Johnson&Johnson y Pfizer. Esta última, que inventó la pastilla azul, es responsable de la creciente voracidad sexual de nuestros abuelos, que hace que muchos se parezcan a los pitufos o a los habitantes de Avatar. Hay transnacionales que visten a nuestras mujeres, como Zara, Victoria Secret y H&M, o a nuestros deportistas, como Nike, Under Armour o Adidas, que paradojalmente vestía al mismo Fidel, que lucía orgulloso su buzo de esa marca, cada vez que lo entrevistaban.

Algo tienen las transnacionales que en el imaginario de la izquierda troglodita son culpables de todos nuestros males. Como que el candidato Guillier de tanto estar en televisión empezó a confundir ficción con realidad. Los malos de las películas de James Bond, se encarnaron en perversos de la vida real, que además se han hecho el propósito de hacernos la vida miserable. Transnacionales como 3M que nos regaló el Post-it, Apple con el iPad y Direct TV con el pay per view, en realidad , tras una careta de amabilidad tienen una escondida agenda de humillar y explotar a sus trabajadores y clientes.

Lo paradojal es que mientras nuestros vecinos, Perú y Argentina, tratan de atraer inversión transnacional, el candidato Guillier busca espantarla. Por eso no es raro que nuestra inversión vaya en caída libre y el crecimiento sea el peor de los últimos 30 años.

Yo recomiendo a todos aquellos que compartan la idea del senador, que si no pueden contra ellas se unan a ellas. Para eso, basta que se aprovechen de una de las ventajas del capitalismo y compren acciones, porque todas las transnacionales están listadas en bolsa y tienen acciones disponibles para los que compartan su voracidad.

 

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Las opiniones expresadas en la presente columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.

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