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Estoy con los taxistas

Señor Director:
 
Al grito de “fuera Uber y Cabify”, unos 200 taxistas se manifestaron en Santiago contra las aplicaciones de transporte de pasajeros señalando que “deterioran su trabajo”. No puedo estar más de acuerdo con ellos. ¿Quién no protestaría teniendo un trabajo asfixiado por regulaciones, al ver aparecer un competidor que no debe cumplir los mismos requisitos? Pero el verdadero enemigo no son las plataformas tecnológicas, sino la estricta regulación que mantiene cerrado el parque a discreción de la autoridad de transportes.
 
Actualmente corresponde a expertos del Ministerio de Transportes estimar cuál será la demanda para los servicios de taxi. Con sus cálculos en mano, deciden si llamar o no a concurso público y asignar un número limitado de licencias. El año pasado, estos expertos -los mismos que estimaron la demanda y flujos para el Transantiago- decidieron congelar el parque de taxis por cinco años y dejarlo en 24.500 vehículos. Esto se traduce en que cualquier persona que quiera ganarse la vida como taxista dentro de los próximos años, deba comprar el auto a alguien que goce de la autorización, pagando precios que bordean los $10 millones ¡solo por la patente!
 
Si bien los objetivos de la normativa pueden ser muy nobles, como descongestionar la ciudad y resguardar que los consumidores no sean engañados, entre otros, las plataformas tecnológicas cumplen mucho mejor con estos. ¿Cómo? Entregándole el poder a las personas. Cada cliente tiene la capacidad de evaluar de manera pública a su chofer, compartiendo su experiencia con los demás usuarios.
 
Si los taxistas pensaran estratégicamente, lo que más les convendría sería luchar contra la regulación, para poder desarrollar plataformas o sumarse a las existentes y aprovechar los beneficios. Por ejemplo, no usar efectivo sino tarjetas, con lo que se evitan asaltos. No tener que desplazarse y consumir combustible para encontrar clientes, sino esperar a recibir una solicitud en su teléfono. Por último, entregar total transparencia en cuanto a tarifas y rutas a los consumidores -no es el taxímetro, sino una aplicación la que cobra, y es otra aplicación la que elige la ruta más eficiente, no el conductor-.
 
En lugar de protestar para acabar con estas aplicaciones, deberían unir fuerzas y demandar una regulación más flexible. Su reclamo actual es justificado, solo está mal enfocado.
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Las opiniones expresadas en la presente columna son de exclusiva responsabilidad de los autores y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.

Las opiniones expresadas en la presente columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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7 repuestas a “Estoy con los taxistas”

  1. Básicamente lo que vengo diciendo hace tiempo: los taxistas deberían reclamar que les rebajen la carga fiscal, o simplemente unirse a plataformas como Uber. Eso en vez de tratar de echar a perder algo que es mejor para perpetuar otra cosa que es peor.

  2. Mauricio dijo:

    Digamos que la regulacion es la correcta en muchos sentidos, lo vergonzoso son los costes en que debe incurrir un taxista para tener un auto.
    Por su lado, UBER y CABIFY , cobran un porcentaje “no menor de lo recaudado” (en torno al 20%) SIN PAGAR IMPUESTOS DE NINGUN TIPO !!
    las tarifas de ambas son bastante mas bajas que los taxis normales, y los taxistas uber deben comprar botellas de agua mineral como parte del servicio….de su bolsillo.

    Y lo mas preocupante, el taxista no tiene ninguna garantia laboral, si trabaja para alguien mas, no hay contrato como “taxista” por que se usan autos particulares.
    Por lo tanto al momento de sufrir un accidente, el taxista es multado por trabajr como Taxi sin serlo y el ocupante no recibe la totalidad del seguro medico de transporte de pasajeros, por que es un auto convencional , todos esos costos y riesgos son asumidos por el dueño del auto y el conductor, la empresa bien gracias-…ellos solo ofrecen una aplicacion de restreo gps , el negocio lo hace cada conductor.

    Asi que el reclamo de los conductores de taxis, es acertado, esas empresas de “papel” no deben existir en chile , haciendose millonarios con trabajadores fantasma.

  3. Lionel dijo:

    200 taxistas, vaya cifra significativa para el parque. Quienes van contra uber no quieren competir, alguien les pellizco la uva y se quieren cuidar. No buscan lo mejor para el consumidor.

  4. Clemente Reinike Kaiser dijo:

    De verdad quieren que haya libre mercado porque si quieren acabar por la fuerza con Uber amigos míos ustedes no son liberales y ellos tienen todo el derecho a ser chofer de quién quiera y nadie ni el estado ni los taxistas tienen el deber moral de destruir a una compañía. Que pasa si yo quiero ir a un lugar y quiero un auto de mayor calidad pero no me alcanza para un chofer o un auto más caro no tengo que venir en la misma porquería de taxi del mismo color para que los que tienen menos dinero no se vean inferiores a los que vienen en un auto mejor. Porque no mejor que todos los autos sean iguales para que no haya diferencias. Y las protestas deberían ser contra el gobierno con sus impuestos que contra Uber acaso no saben lo que no beneficia sin impuestos a un viaje quizás el viaje te vale la mitad de lo que sale ahora. Y se los digo todos salimos beneficiados con el libre mercado es que no se dan cuenta que Uber gana, tú ganas, los pobres, los taxistas, etcétera.

  5. Sebastian dijo:

    Buenisima columna. Toda la razon, los taxistas reciben regulaciones injustas y, a veces, injustificadas. Pero la solucion no es aplicarle estas injustas regulaciones tambien a über, cabify y otras plataformas. La solucion es dejar de imponerselas a los taxistas, asi gana tanto el consumidor como el que otorga el servicio.

  6. Juan Ariztia dijo:

    Pongamos los puntos esenciales por orden: Que Uber presta un gran y novedoso servicio a la comunidad no hay discusion posible, las cifras de usuarios lo demuestran. Nadie tiene entonces el derecho a pretender suprimir el servicio. Lo que corresponde es entonces analizar sin animo de poner cortapisas, aqullos aspectos secundarios de todo punto de vista, como si deben pagar impuestos y en que forma y otras menudencias mencionadas.
    El problema de como resuelven los taxistas tradicionales su problemas, muy relevante por supuesto, es sin embargo otro temas para el que Uber puede servir bastante.
    Juan Ariztia M

  7. Valentín Hoare dijo:

    Bien por el artículo, mal por algún comentario que despotrica por las “empresas de papel”. A ese comentario cabe agregar que el futuro y la dinámica comunicacional actual van en contra de sus aspiraciones. Cada vez más, la actividad económica discurrirá por la autopista de la información.

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