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Esclavos del Fondart

¿Qué hubiera pasado si Violeta Parra hubiera postulado a un Fondart? Una artista autodidacta y vanguardista, sin estudios formales ni currículum tradicional, probablemente habría sorteado con muchas dificultades las inflexibilidades de un concurso estatal que exige antecedentes académicos y necesita etiquetar al artista en alguna de sus disciplinas preconcebidas. El talento de Violeta era inclasificable por un formulario burocrático y su trabajo expresivo iba mucho más allá de la genialidad de sus obras musicales. ¿Cómo se hubiera enfrentado Violeta a la estructura de un fondo que le pide categorizar su arte? ¿Cómo hubiera superado la evaluación de un escaso universo de jurados que se turnan año a año para evaluar y ser evaluados?
 
La cultura difícilmente puede quedar presa de un formulario. Al ser una auténtica proyección social de la diversidad humana, requiere en su esencia ser libre y espontánea. Si no existe tal libertad, la cultura -como lo creían los totalitarios Gramsci y Goebbels- se convierte en una herramienta de poder que, desde la plataforma estatal, puede modificarse deliberadamente a través de políticas de propaganda y financiamiento, llegando a controlar los sistemas de creencias y moldeando a su arbitrio el sentido común de las personas.
 
Actualmente el aporte de la sociedad civil en cultura representa solo una quinta parte del financiamiento estatal. El amiguismo reinante en la administración pública y las barreras de entrada de un concurso donde antes que la calidad del proyecto importa el cumplimiento implacable de los requisitos de un formulario, es una estructura muy torpe que no se compara al dinamismo de la sociedad civil. Si queremos mejorar la estructura cultural, antes de crear otro canal de TV fiscal, deberíamos potenciar la participación privada, potenciando a la “industria cultural” como un sector de emprendimiento económico próspero y autosustentable.
 
Son muchas las tareas que el Estado tiene pendientes para lograr este equilibrio: mejorar la ley de donaciones culturales, eliminar el IVA a los libros, potenciar mecanismos de responsabilidad cultural empresarial, desarrollar plataformas de crowdfunding, y tantas otras vías que permitirían finalmente abarcar de manera efectiva la libre naturaleza de la cultura, emancipándola de las discrecionalidades de financiamiento de un Estado que, independiente del gobierno de turno, caerá inevitablemente en la tentación de manipular ideológicamente sus procesos de subsidio.

Las opiniones expresadas en la presente columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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14 repuestas a “Esclavos del Fondart”

  1. Paloma dijo:

    excelente columna

  2. John Reid dijo:

    Muy buena columna,

    Me permito agregar que en el tiempo de Violeta no existía FONDART.

    Sin embargo, Violeta pudo lograr su extraordinario aporte a las artes y a la cultura del país desde sí misma, desde el fuego de su corazón por conseguir su propósito.

    Una política pública de fomento de la cultura debería estar centrada en contestar la pregunta sobre dónde y quienes son esos verdaderos apasionados por la cultura y como encender los corazones.

    Quizás así podremos tener una infinidad de Violetas en Chile.

    John Reid

  3. ALEX PAREDES dijo:

    Estimado Ricardo
    Muy de acuerdo con tu mensaje, en especial con la entrega de herramientas para la auto sostenibilidad económica. Y aunque considero de gran aporte lo que realizan los fondos culturales en nuestro país (financian el 50% de las producciones musicales, entre otras cifras), el paternalismo no le hace bien a ningún sector, como la cultura donde esperamos siempre que “papa fisco” nos mantenga por ser artistas… Es tiempo que el Estado reparta mas remos y menos peces. Yo creo en el emprendimiento cultural sostenible y trabajo para ello.
    saludos

  4. Marcos Morales dijo:

    Esto lo vengo planteando hace tiempo con la misma pregunta . ¿Qué pasaría si Violeta postulará al Fondart?
    Hay que estudiar la forma burocrática de postulacion a los proyectos. La han convertido en algo competitivo. El arte. No es competir.
    (Quien te ve más). Ejemplo
    Te hablan de impacto (cuanta gente te verá)
    Cantidad.
    Para mí. Impacto es llegar a un pueblo transformar la plaza por un día convirtiéndola en un espacio escénico y representar una obra, a 100 personas que viven ahí, ese es un impacto ( Golpe emocional producido por un acontecimiento.)
    Marcos Morales
    Director
    Compañia Teatro El Riel

    • Alfredo Raggi dijo:

      ¿Qué de malo tiene que también en el arte exista competitividad?, acaso es inmoral que sean las personas quienes determinen sus preferencias artísticas e intelectuales dentro de un enjambre cultural?…en el fondo quienes se quedan y quienes no?…o el arte debe ser aceptado por qué así se autodenomina y punto?…creo que así no funciona.

  5. christian dijo:

    Gramsci no era un totalitario.

  6. Fabián Fuentealba dijo:

    Primero debemos tener Estado, recuperar el Estado, lo que tenemos actualmente es un mal chiste, un duopolio político empresarial que ve todo, absolutamente todo como un negocio.

  7. Oscar dijo:

    Un detalle nada más: Violeta Parra sabía escribir un montón. Se peinaba con el lenguaje. No porque haya sido una artista autodidacta, sin estudios formales ni currículum tradicional, era una especie de analfabeta incapaz de coderse con la burocracia, que es lo que queda medio delicado como ejemplo en el texto.

  8. me asusta que el ESTADO regule todo y no de herramientas para que iniciativas muy buenas de indole privado-cultural desaparezcan. Eso me da terror, por que raya para la suma, se esta instaurando una linea editorial del estado que no necesariamente responde a la realidad de lo que sucede. Emoticón frown

  9. Oscar dijo:

    Un detalle nada más: Violeta Parra sabía escribir un montón. Se peinaba con el lenguaje. No porque haya sido una artista autodidacta, sin estudios formales ni currículum tradicional, era una especie de analfabeta incapaz de coderse con la burocracia, que es lo que queda medio delicado como ejemplo en el texto.

  10. leonardo dijo:

    Que palabras y verdad alentadoras, es bueno saber que hay personas que piensan así, que están escribiendo y mostrando la realidad del arte y de la cultura.

  11. Solo confirmar que habemos muchos artistas que recién estamos comenzando con un proyecto, que no tenemos curriculum o estudios o que tenemos una idea diferente que quedamos fuera constantemente. Coincido completamente con todos los argumentos de este articulo

  12. ¿Qué hubiera pasado si Violeta Parra hubiera postulado a un Fondart?
    Imagino que lo más probable es que Violeta Parra se habría opuesto rotundamente a postular a un fondart, no porque es “difícil” llenar un formulario sino más bien porque ella creía en la autogestion más que en la felación a un ministerio, un partido, un funcionario, etc.

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