El PS y el liberalismo

Señor Director:

Una de las constataciones centrales del pensamiento liberal y de la ciencia económica que en buena medida lo funda es que los seres humanos, si bien somos capaces de la solidaridad, esencialmente perseguimos nuestro interés. Esto no es una mera apreciación filosófica, sino un hecho demostrado por los últimos avances de la neurociencia.

“Quienes nos gobiernan siempre encuentran una nueva razón para meternos la mano al bolsillo invocando el mítico “bien común”, cuando en realidad lo que pretenden es promover sus propios intereses y el de los grupos que los apoyan.”

Las inversiones multimillonarias del PS, la captura del Estado por parte de diversos grupos que hablan de igualdad y de pobreza mientras se llenan los bolsillos con dineros de otros, y la corrupción institucional para servirlos, son una prueba más en favor del argumento liberal.

Si bien existen funcionarios con una real ética de servicio público, es hora de que dejemos de pretender que el Estado en general es un grupo de ángeles que vela por el bien común y aceptemos que son personas como cualquier otra y que, como tales, poseen una inclinación a perseguir su propio interés por sobre el de los demás. Mientras antes aceptemos esto, menos desilusionados estaremos de la clase política, más escépticos seremos frente al poder, menos milagros esperaremos de él, y más dispuestos estaremos a pararnos sobre nuestros propios pies.

Solo así pondremos freno a la voracidad de quienes nos gobiernan y que siempre encuentran una nueva razón para meternos la mano al bolsillo invocando el mítico “bien común”, cuando en realidad lo que pretenden es promover sus propios intereses y el de los grupos que los apoyan.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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