Liberalismo y libertad

Señor Director:

Temo que Carlos Williamson no solo confunde conceptos, sino también todo el punto del debate. Jamás he sostenido, como me atribuye, que el Estado no debe jugar un rol facilitando oportunidades ni menos afirmé que el liberalismo -concepto que surge en Francia y no en España, de donde viene el de “liberal”, que es diferente- no los contempla.

Explícitamente afirmé que el liberalismo clásico y pensadores como Hayek, Smith y la escuela de Chicago apoyan políticas públicas para aliviar necesidades. Lo que negué es que el liberalismo clásico justificara esas políticas públicas y la redistribución limitada que promueve en la idea de que con ellas se incrementa la libertad de las personas, algo en lo que cree Williamson en concordancia con la socialdemocracia. Es más, Friedman, Hayek y Smith explícitamente descartan la redistribución por razones de justicia o libertad, justificándola en cambio en razones de utilidad social, lo que es distinto.

Las citas de Hayek y de Smith que ofrece Williamson son la mejor prueba de ello. Pero hay más, porque Smith afirma que “la justicia es una virtud negativa que solo nos impide dañar a nuestro prójimo” y agrega que “la beneficencia siempre es libre, no puede ser extraída por la fuerza, y su mera ausencia no impone castigo alguno”. Hayek, en tanto, afirma que “la diferencia central entre el orden social del liberalismo clásico” y el del nuevo socialismo es que “el primero es gobernado por principios de justicia individual”, mientras el segundo “debe satisfacer demandas de justicia social” a través de “la redistribución de riqueza”.

El mismo Hayek agrega que la libertad y la riqueza son “cosas diferentes” y que “el deseo de obtener lo que queremos y el hecho de si la cantidad de posibilidades de las que puedo elegir son muchas o pocas son cuestiones enteramente distintas”. Finalmente, Hayek advierte que una vez que se identifica libertad con poder “no hay límites a la cantidad de sofismos con los que la atracción de la palabra ‘libertad’ puede ser usada para apoyar medidas que la destruyen”. Esto es lo que ha ocurrido en Occidente, donde bajo la influencia del liberalismo de izquierda el Estado se ha extendido a todas las áreas de la vida de las personas bajo el pretexto de potenciarlas para que puedan ser realmente libres.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


Comparte esta publicación: